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Wednesday, March 26, 2014

29. ¿Para qué usamos las evaluaciones?


Cuando doblé la esquina para llegar a la escuela, me sorprendió mucho ver camionetas de distintos canales de televisión. Por un momento imaginé lo peor, ¿quizá un accidente?, ¿estarían cerrando la escuela?, ¿alguien había aparecido muerto dentro de uno de los salones?, ¿quizá un chico se había suicidado?

Corrí tan rápido como pude y cuando cruce la calle, una mamá señaló hacía donde yo estaba y de repente tuve una cámara sobre mi cara y en breve un micrófono tocó mi nariz. Él es maestro de esta escuela, él puede hablar sobre el tema… sentí pánico, ¿acaso sabrían que estaba en contra de las evaluaciones?, una mamá me tomó del brazo y con un discurso tan veloz que me hizo sentir en un avión supersónico, me dijo que un grupo numeroso de padres estaba en contra de la aplicación de las pruebas estatales, pues causaban mucha tensión a los chicos y no contaban para las notas de los alumnos, por lo que las consideraban innecesariamente  estresantes.

Quise abrazar a esta madre de familia por pensar en el bien de su hijo y no sólo aceptar lo que todos piensan que es lo correcto para su hijo. Cuando estuve listo, le pedí al reportero que me dijera cual era su pregunta antes de grabar:

-¿Es verdad que las pruebas estatales no cuentan para las evaluaciones de los niños?

Es cierto, tampoco evalúan conocimientos, o comprensión , el test está pensado para analizar la capacidad de memoria de los estudiantes.

-¿Está usted de acuerdo con el boicot propuesto por los padres?

No tengo suficiente información de la protesta, pero me parece que si los padres tienen algo que decir en torno a la educación de sus hijos, debemos escucharles.

-¿Qué pasa si un estudiante se rehúsa a  responder el examen?

Probablemente sufra una acción disciplinaria.

Los padres comenzaron a alzar la voz en ese momento y defendieron el derecho que cómo padres tienen sobre la educación de sus hijos, y si los exámenes les causan tensión y dicha experiencia no les va a redituar académicamente… ¡diablos!, creo que su argumento es bastante sólido, nunca había escuchado que los padres defendieran el derecho a negarse a un examen. Eso no es algo que se escuche todos los días. Creo que deberíamos lanzar un globo por cada vez que un niño adquiere algo bueno.

Espero que más voces se levanten, porque no es absurda la demanda. ¿Quizá estamos poniendo la educación de nuestros niños en manos que sólo ven los números y no sus mentes?


Wednesday, March 5, 2014

28. Cambiando los papeles


Durante mi estancia en casa de mis padres durante las vacaciones de Navidad, algo extraño sucedió. Una tarde mi padre me llamó a su despacho.

Sólo lo hace cuando quiere hablar seriamente conmigo y eso incluyó cuando me dijo que debía trabajar y abrirme camino por mi mismo, cuando perdí el empleo en su compañía y cuando me dijo que no iba a pagar mi estancia en la Universidad, creo que sentí el impulso de salir corriendo, pero mi madre me dijo tranquila que todo iba a estar bien, que iba a disfrutar la charla.

Por primera vez me dejó sentar en la silla de piel que había pertenecido a mi abuelo, era una reliquia bien cuidada que mi padre reserva para los grandes negocios, así que cuando me pidió que me sentara en ella, casi brinqué y le dije que mi sueldo de maestro no me daba lo suficiente para pagar un crucero por Alaska, o un collar de diamantes para mi madre.

-No seas tonto, no te voy a pedir dinero…

¡Oh!, repuse con un suspiro… ¿qué tienes que decirme entonces?...

-       Veo que te gusta ser maestro…

Si, creo que puedo decir sin dudar que lo disfruto y que he aprendido mucho de la vida gracias a los niños.

-He pensado que los trabajadores de mis empresas deberían tener una escuela en la que sus hijos puedan aprender, y que ellos puedan vigilar más cercanamente el desempeño académico y apoyarles de mejor manera en sus tareas. Algunos los envían a escuelas muy lejanas y frecuentemente piden permiso para las reuniones con los maestros y otros, deciden ignorarlas… creo que si pudieran tener la escuela a la mano, no estarían tan preocupados por correr a la reunión o tomarse un momento para preguntar sobre lo que sus hijos necesitan.

He analizado el tema y veo que podemos tomar el primer piso de todos los edificios y eliminar el Pent-house para las oficinas de los directivos, que más bien necesitan estar en el campo de batalla y no en una oficina tan lejana a la que nadie tiene acceso.

Quiero que tú dirijas toda la parte administrativa de la educación. La ventaja es que los niños estarían comprendiendo lo que sus padres hacen… las áreas culturales estarían abiertas para ellos… ¿qué opinas?...

¡Diablos!, creo que pocas veces un hombre poderoso te ofrece un empleo casi de la nada… estuve a punto de pedirle que repitiera todo pues seguramente no había entendido bien lo que dijo, pero sólo pude tartamudear un poco y sonreír como tonto… pero luego aclaré mi voz y creo que me asustó un poco escuchar mi propia voz:

Si aceptara dirigir las escuelas, implica que no daría clase, me haría parte del sistema y en lugar de trabajar por el aprendizaje de los niños, trabajaría por la Educación. Los alumnos me han enseñado que hacen más falta manos que pongan los cimientos, antes que tener un fotógrafo que le pida al edificio que no se mueva.

-Entiendo… creo que me hacen muy feliz tus palabras… el plan está bajo consulta con los abogados, realmente quiero hacer que funcione… ¿darías clase en la escuela?, ¿quizá puedas ser parte del grupo de expertos en diseños de cursos?

¡Si papá, claro que daré clase en tu escuela!. ¡Gracias por reconocer mi talento!

-Te has ganado el respeto de muchos, pero especialmente de ti mismo. Tu madre está muy feliz viendo cómo has cambiado tu actitud ante la vida.

La verdad si, me hace feliz servir a alguien, especialmente en la construcción de su futuro. Sé que puedo ganar mucho dinero con todo lo que he podido aprender, pero prefiero creer que lo que hago en el salón vale la pena. Quiero que uno de mis alumnos gane un día un premio Nobel o quizá cure mi cáncer o tal vez salve la vida de mi madre o la tuya.

-       Sin duda lo verás. Cuando crees en ti mismo, puedes creer en los demás.

Vamos a dar la vuelta con tu madre, está feliz que hayas venido a visitarnos.

No pude dejar de sonreír toda la tarde… supongo que a eso se le llama un premio profesional. No podía esperar para contarle a Gaby y a mi gurú sobre la charla… por primera vez estaba viendo a mi padre de tú a tú y teníamos un proyecto conjunto, pero al mismo tiempo, por primera vez tenía claro el futuro de los niños.

Friday, January 17, 2014

27. La práctica hace al maestro


Todos estaban en la idea de las vacaciones de invierno, así que tomé ese momento con un poco más de calma y comencé actividades un poco más artísticas con los niños. Era fácil notar la importancia del arte en el aula, los niños se sienten relajados y pueden explotar su capacidades personales, algunos descubren ser buenos para cantar, y otros para tocar instrumentos, al fin de cuentas si el lenguaje depende de los sonidos, el canto y la música son parte del mismo sistema sensorial.

Esa tarde como siempre pasé a platicar con mi amiga. Es interesante como nuestras charlas iban moldeando mis ideas sobre la docencia. Sigo teniendo miedo de dañar la mente de los niños, ¿cuánto es demasiado pedir?, ¿exijo poco?, ¿Sus risas indican que no soy un buen maestro?... quizá no hay una forma de medir el éxito, excepto con las pruebas, o esperando que un día se conviertan en personas exitosas.

Esa tarde comenzamos la discusión sobre la cantidad exagerada de contenidos que buscan crear competencias en los alumnos, pero se pierde por la falta de motivación y de repetición de todo lo que se debe enseñar.

-       A veces quisiera que los niños pudieran disfrutar las tareas y no solo pasar de una a otra, le dije con desgano.

-       No es solo poco motivante, va en contra de los principios más básicos del aprendizaje, lo cual te muestra la distancia entre la educación y el aprendizaje. 

-       Entonces, ¿deberíamos repetir más?

-       Cuando miras las historias de los grandes atletas, artistas o de todo aquel a quien admires, descubres que hay algo en común: comenzaron a construir sus habilidades desde edades muy tempranas, y dieron pasos de bebé antes de convertirse en grandes maestros. 

-       Es verdad, aunque el modelo de competencias describe ese paso lento hacía metas que permitan a los niños ser aptos en su entorno…

-       Así deberían estar planteadas, pero en realidad solo marca la meta, por ejemplo en lectura, solo dice que los niños deben ser aptos de desarrollar una competencia comunicativa de manera verbal para comprender las ideas de otros, pero no desmenuza el proceso. 

-       ¿Dónde inicia el proceso?


-   Inicia en la capacidad de escuchar y diferenciar claramente los sonidos de su lenguaje natural. Escuchas uno y otro sonidos ambientales como el canto de los pájaros, o la caída de las hojas secas, escuchas ladrar a los perros, luego les das significado y asocias palabras a esos sonidos. El cerebro funciona conjuntando información, pero no lo hace de la nada, necesita discriminar entre una palabra, una melodía y un ruido. Eso solo lo logra cuando está expuesto a cada estímulo.

-       ¿Entonces deberíamos permitir a los niños que escuchen otras estímulos para apoyarles en la lectura?.

-       Eso, y dejarles que canten, estimularlos auditivamente, dejarles hacer juegos de palabras, porque el siguiente gran paso es ver el sonido, a través de signos y símbolos que representan esos sonidos.

-       Siempre he pensado que la lectura es un proceso visual, nunca se me había ocurrido que pudiera ser auditivo.

-  Es el descuido de muchos, pero cuando trabajas con los niños, descubres que si no han logrado diferenciar los sonidos, no son capaces de relacionarlos con el símbolo que le corresponde y eso tiene como consecuencia que escriben con errores ortográficos. Es por ello que los extranjeros podemos escribir bien, pues además contamos con correctores ortográficos, pero cuando escuchamos a otros y debemos hablar es obvio que no somos nativos.

-       ¡Es cierto!, he visto que los niños son mejores cuando escriben, pero les cuesta a veces trabajo conversar, pues no entienden algunas palabras.

-       A veces da pena decir: ¡no entiendo!, pero si vences el miedo y lo intentas una y otra y otra vez, usualmente terminas no solo comprendiendo palabras, sino significados y eso es el lenguaje, que eventualmente se convierte en palabras escritas

-       Entonces deben practicar mucho, y no cambiar contenidos de manera a veces arbitraria.

-       ¡Asi es!, si miras de la vida de cualquier persona que ha sido excelente en algo, te das cuenta que comenzó con algo a veces alejado de lo que lo termina dándole tanto gusto y entonces si miras modelos biológicos, cualquiera que sea, observas dos aspectos importantes: uno es la motivación para repetir y repetir y repetir algo que termina automatizando tanto esa conducta  que se le hace fácil.

-       Es cierto, pero en la escuela a veces no lo motivamos y no les permitimos hacerlo mil veces…

-       Cuando al violonchelista Pablo Casals le preguntaron porque seguía tocando su amado instrumento después de los 90 años, el respondió que lo hacía porque quería “seguir logrando progreso”, a pesar de que su talento fue reconocido 60 años antes de ello. También dijo que el arte de la interpretación es no tocar como está escrito…

-       Entonces llega un momento en que uno mismo busca avanzar y evolucionar…

-       Si, ocurre de manera natural, pero debes darle la oportunidad al niño de hacerlo y olvidar decir: “así no se hace”, “vuélvelo a hacer”…debes dejarle que experimente un poco, que busque nuevas soluciones, otras formas de decir las cosas, y sobre todo, que lo disfrute…

Esa charla me dejó claro lo que quería para Navidad: pedí que un día pudiéramos dar más libertad a los niños para encontrar su propio talento, porque no hay duda que todos tenemos, algo en lo que somos excelentes, y hay quienes nunca lo encuentran.

Wednesday, December 18, 2013

26. Educación y aprendizaje

El frio de Chicago comenzaba a asomarse poco a poco, sin recelo. Comencé a correr por las mañanas para evitar sentir el frio y cuando llegaba a la escuela me cambiaba de ropa, eso me hacía sentir bien, y lo mejor era que en ocasiones los niños me acompañaban y los padres sentían confianza de que ellos corrieran conmigo, ¿acaso no debería ser el maestro un motor de actividad?.

Eventualmente, el frio se hizo brutalmente doloroso y para evitar enfermedades, Gaby me prestó una bicicleta, el pelotón se hizo aun más grande, pero la nieve hizo la marcha difícil, así que terminé aceptando que Gaby fuera por mi a casa y me llevara a la escuela, aunque con el tiempo la convencí de convertir su Prius en autobús escolar, y pasábamos por los niños a sus casas. Algunos padres no podían pagar el transporte, así que hicimos buenos arreglos, además Gaby se ganó muchas bendiciones. ¡Creo que si las juntara todas le alcanzarían para tres vidas enteras!.

Durante una mañana particularmente fría comencé un debate mental que me atreví compartir con Gaby: ¿por qué tenía que ir a la escuela aun en las condiciones más deplorables?. ¿por qué no podía aprender en casa?, ¿teníamos que exponer a los niños a accidentes y enfermedades?.

La primera idea de Gaby fue decirme que había en algunos países un movimiento llamado Home Schooling y que se hace más fuerte bajo diversos argumentos que incluían las distancias, el costo de las escuelas, las enfermedades, y sobre todo la violencia escolar que cada vez cobra más víctimas, además permite a los padres controlar los contenidos a los que sus hijos son expuestos.

Ese día pensé mucho en el tema, para la segunda semana de frio 12 niños se reportaron enfermos y por supuesto, estaban en riesgo el resto. Comenzamos a comer más frutas que nunca y aprendimos a lavarnos las manos con agua y jabón ya que existen estadísticas de salud que indican que eso disminuye por mucho el riesgo de contagios.

Los niños llegaban con caras cansadas después de haber recibido las vacunas de rigor, pero sin duda con ánimo por aprender, con ideas que compartir y nunca se cansaban de sonreír ante los retos. Esos eran los niños de los que no se habla en los libros.

Cuando salí de la escuela, decidí visitar a mi gurú, había estado de viaje, así que extrañaba compartir una taza de té con pan de calabaza, ¡no entiendo porque le gusta tanto!, pero me doy siempre a la tarea de llevarle uno a cambio de nuestras charlas que siempre me dejan algo interesante en la cabeza.

Esta vez le pregunté lo mismo que a Gaby ¿por qué los niños no pueden quedarse en casa a aprender?.

Creo que me miró con una extrañeza tal que pensé que estaba tratando de entrar en mi cerebro a través de mis ojos, pero después de un breve silencio al que ya me había acostumbrado, pues sabia que su respuesta era tan pensada que estaba a punto de aprender algo, me dijo:
-       Creo que puedo darte dos respuestas,  ambas independientes, pero tal vez pensando un poco en cada una descubramos que hay más posibles razones.

La primera es que si todos los niños pudieran descansar cuando el clima es extremo, el costo de los maestros y los servicios administrativos sería tal, que probablemente se volvería insostenible en poco tiempo. Cualquier región tiene cambios de temperatura que van de moderados a fuertes, pero en diferentes momentos, con lo cual crearía un calendario escolar distinto… creo que sería un poco caótico y poco viable por esas razón.

La segunda respuesta, es menos sencilla y se relaciona con la idea de la Educación. Los seres humanos son la única especie que pone a sus criaturas durante años y años en ambientes artificiales para aprender, o lo que un grupo de personas cree que deben aprender. A las ideas, planes y programas, yo le llamo educación, y dista mucho del aprendizaje, pues muchas veces estas ideas están fuera del contexto de los niños a quienes se dirigen.

Pero entonces, ¿cuál es la relación entre educación y aprendizaje?, ¿acaso no educamos para que los niños aprendan?.

-       En teoría, si, pero creo que hay una distancia enorme entre ambos. Cuando la alguien diseña un plan, lo hace pensando en lo que aprendió y en lo que piensa que los niños deben saber y cómo lo deben saber, pero hay un desfase entre lo que esa persona cree que se debe saber y el momento en que los niños pueden usar esos conocimientos. Todos creemos que los niños deben hablar, escribir, leer y saber números, pues son los aprendizajes básicos y se supone que los niños deben maximizar estas herramientas cognitivas. Pero ¿qué pasa si un niño se retrasa?, no te detienes y analizas el porque ese niño no lo hace bien y cómo lo hace. Tu programa dice que debes seguir y ese niño debe buscar los apoyos, ya sea escolares o externos para alcanzar al resto.  El problema es del alumno, no del sistema educativo.

La educación es un conjunto de ideas, que se hacen llegar a los maestros, quienes son los depositarios de las mismas, y los encargados de que los niños las aprendan, a partir de estrategias pedagógicas, así que son otra entidad distinta aunque por supuesto, son parte de la educación.

El aprendizaje, es un proceso que ocurre en el cerebro de los niños, como respuesta a los estímulos del medio ambiente, que se comparte con el resto de las especies sobre la tierra para poder sobrevivir.

El resto de las especies no dejan de aprender, por el frio o por el calor, ¿verdad?, entonces quizá no debería quejarme.

-Supongo que el resto de las especies tienen otras cosas de que quejarse, pues su examen consiste en sobrevivir y si no aprueban el examen, el costo es muy grande.

Creo entonces que debo ver las cosas desde otra perspectiva. Supongo que empujar a los niños a estudiar nos permite tener mejores medicamentos contra las enfermedades que les permitan ir a la escuela.

-He visto a tus niños más que felices corriendo contigo hacia la escuela. Creo que tú haces una diferencia enorme. ¡Los impulsas a aprender!.

Cuando volví a casa esa tarde, me hice un gran licuado de frutas y vegetales, incluso agregue espinacas (aun cuando creo que son asquerosas) para reforzar mi sistema inmunológico y aguantar el frio de Chicago, !creo que a mi madre le daría un paro cardiaco si me viera tomando eso!.

 Como decían los papás de José, si aquí nos tocó vivir, no podemos quejarnos, pues a la vida hay que darle buena cara; y creo que todos pensaban lo mismo, pues los niños que se enfermaban lloraban para que les permitieran volver a la escuela a aprender… algo raro estaba haciendo con esos niños, ¡estaba seguro que un día me culparían de un ataque de ideas por parte de ellos!, ¿qué harán los padres si estos niños deciden ser científicos?

Monday, October 7, 2013

25. Ya no me cuentes esa historia


La historia nunca fue de mi agrado. ¿Qué se supone que debe uno aprender del pasado?. Supongo que la idea es entender que otros cometieron errores y que no deberíamos repetirlos, pero la verdad es que muchos de ellos se repiten una y otra vez.  Parece que algunas cosas simplemente se reciclan.

No me avergüenzo de decir que la Historia no tenía sentido para mi, tampoco de decir que siempre me aseguré de tener buenas relaciones con cualquiera que le gustara estudiar, sin importar si eran agradables o no, aprendí rápidamente que nadie experto en todo, así que debía buscar apoyo especializado.

¿Cómo iba a enseñar Historia a los niños?, ¡no se puede inspirar si algo nunca fue inspirador!. Esta idea me mantuvo despierto durante varios días. Estaba tan cansado que una mañana decidí ser honesto con los niños.  Ese día después de reír a carcajadas después de la lectura de un cuento, de la nada, miré a los niños y ellos pensaron que les dirigiría un discurso inolvidable, pero en lugar de ello, les dije abiertamente que no me gustaba la Historia.

Creo que cuando terminé mi pequeña confesión, me sorprendió la mirada de los niños, sus ojos parecían platos, todos me miraron por un segundo, hasta que Mita se levantó a abrazarme, increíblemente, me sentí mejor, especialmente cuando ella me dijo casi en un susurro: “No se preocupe maestro, nadie es perfecto, a mi no me gusta la sopa de lentejas”.

Los niños comenzaron a sonreírme como cuando ven el helado deseado durante un día de mucho calor veraniego, y uno a uno hizo distintas confesiones. Desde José que no le gusta que su hermana le quité el control remoto, hasta Johary que admitió que odia que su mamá le compre vestidos rosas.

Pensé por un momento: ¡Diablos,  todo lo que tenemos que soportar cuando niños gracias a ese afán parental de hacernos personas de bien!, y lo peor de todo es que haciendo historia… todos pasamos por algo que odiamos y ¡no nos hace mejores!.

Cuando me repuse de mi asombro, los niños me dijeron que pondrían mucho empeño por aprender Historia, que no me preocupara, que no le dirían a nadie sobre mi secreto.

Les propuse aprender Historia como yo hubiera deseado que me enseñaran, con películas, juegos, bailes y bromas. Si así me hubieran enseñado, quizá me habría enamorado de ella y ahora estaría dando conferencias sobre la Guerra Civil o buscando piedras perdidas en el Ártico, pero nadie me enamoró, a nadie le importó, solo debía elegir entre A, B o C y si lo hacía mal, nada pasaba, y si lo hacía bien tampoco.

En tercer grado, como el resto del grupo,  le pagué 5 dólares en cada examen a John Mulder por responder mis pruebas. Él se ha hecho aún más rico desde entonces diseñando pruebas, y yo me convertí en maestro, deseando hacer sufrir a los niños como lo hicieron todos en mi infancia.

Tal vez, después de todo la historia tiene sentido, nos permite comprender las tonterías pasadas para reírnos de nosotros mismos. Pero espero que los niños lo entiendan mejor y aprendan  a sentir pasión por algo, aunque sea por la vida de alguien que seguramente no conoció un retrete o pudo limpiarse el trasero con papel ecológico.

Monday, September 16, 2013

24. Cuando la luna cae sobre una semilla de jitomate


Regresaba de correr un sábado por la mañana, dispuesto a no hacer nada durante el fin de semana, cuando descubrí un correo electrónico cuyo título era simplemente: “concurso de escritura”.

Con temor lo abrí sabiendo que eso arruinaría mi fin de semana, me senté por un segundo para reponerme de la carrera pero luego me dije a mi mismo que no debía preocuparme, si comprendí bien el proceso de lectura, entonces la escritura debía basarse en el mismo principio, excepto que añadía un proceso extra, ya que no consiste solamente en arrojar letras sobre una hoja, hay que dar coherencia, ritmo a una idea, que de primera instancia debía existir.

El mensaje era una invitación para participar en el concurso de escritura anual de la escuela, sin mayor intención que incentivar el valor de la palabra en los alumnos.

El fin de semana pensé en diversos temas que quizá los niños podrían trabajar, al principio creo que me sentí tentado a escribir yo mismo un cuento, entrelazando párrafos míos con otros de los niños, pero eso era dudar de su capacidad creativa, así que terminé escribiendo solo palabras que les dieran un poco de inspiración al grupo.

El domingo por la noche le llamé a Gaby y después de un poco de charla concluyó diciéndome: “confía en el talento de los niños”.

El lunes presenté la tarea al grupo, les mostré mis ideas y les expliqué que el concurso requería un cuento, sobre cualquier tema con la única condición que fuera absolutamente original.

Cuando concluí las explicaciones, pude escuchar el silencio absoluto que las mentes trabajando producen, y los ojos de todos me miraban con tal concentración que imaginé luces de 23 tiradores apuntando hacia mi cabeza.

Por un momento me asustó ese silencio, pero después de un rato Mita sonrió y dijo en voz alta: “¡Hagamos un cuento sobre la luna!”, y entonces Johana brincó de su asiento y gritó con alegría: “Un cuento de la luna sentada en una semilla de jitomate”… el silencio cayó de nuevo entre nosotros, pero ahora mis ojos los miraron a todos… solo pude decirles: “bien chicos, ustedes piensan y yo escribo”… todos sonreían dispuestos a disfrutar la tarea…

Había una vez… una huerta llena de vegetales de esos que nos les gusta comer a los niños, pero esta huerta era especial, ya que un grupo de estudiantes la cuidaban y daban agua, pues aprendieron lo importante que es atender a las plantas, y el papel de las abejas en el proceso de producción de los alimentos.

Estas plantas era celosamente protegidas pues gracias a ellas, este grupo de niños había ganado un listón azul en la feria de ciencia y le habían demostrado a la directora que no eran niños tontos…

No sé si sea correcto escribir eso… tal vez podemos escribir la misma idea de otra forma…

Estas plantas era celosamente protegidas porque era una promesa de alimentación para todas las generaciones por venir, porque las plantas no solo son bonitas, nos ayuda a mantenernos vivos.

Era una huerta tan bonita, que todos la admiraban, y el sol sonreía todos los días, procurando sus mejores rayos para cada planta.

Pero había un jitomate especialmente precioso, con flores tan grandes que todos pensaban que la planta no podría sostener los frutos.

Durante la noche, la luna observaba atenta cada una de las plantas, le gustaba besar a las calabazas, e iluminar con sus rayos color de plata a las papas, pero no podía ignorar las flores del jitomate, que sonreía como cuando el maestro David mira a su amiga Gaby, con ojos de borrego a medio morir…

¡No es verdad, no la miro así!, la miro… con … ¡respeto!, ¿ustedes que saben de miradas?

No se enoje maestro, es solo para darle un poco de impacto a la historia, dijo José…

Ok, entonces dejemos eso, pero ahora necesitamos drama, solo un poco…

Una noche, en que la luna estaba durmiendo, un mapache logró romper todos los cercos de seguridad que los niños habían puesto alrededor. Con un teléfono inteligente rompió los códigos de los rayos laser y de la computadora principal que mantenían a todos los intrusos fuera. Además trepó con cuerdas por la barda de protección interna y logró entrar a la huerta…

Estaba dispuesto a comerse los frutos que con tanto cuidado habían crecido.

La destrucción era inminente, pero entonces, los perros vecinos recibieron mensajes instantáneos de la luna, todos al mismo tiempo y se reunieron fuera de la escuela y asustaron tanto al mapache, que dejo un poco de caca en su camino de escape…

Caca no es una palabra muy… correcta…
¿Prefiere usted que diga que se orinó en los pantalones? Preguntó Mita…
¡Tal vez debería decir que se cagó del susto!, gritó Salvatore
No chicos, es solo que suena un poco… violento, pero está bien, eso le da drama a la historia, dejemos esa versión.

Todos las verduras sobrevivieron y fueron tan grandes y jugosas que alimentaron a todos los niños de África, pero los cuidadores, guardaron una semilla de cada una, especialmente la del jitomate, que dejaron caer en la huerta para que la luna la cuidara, y estaba tan contenta la luna que una noche, perdió el miedo y se dejó caer, libre, hermosamente iluminada  intentando abrazar a la semilla.

Pero la luna estaba en los días en que come mucho y es muy gorda, así que rebotó como pelota, ¡poin!, y como si tuviera cuerdas que la atan al cielo, regreso después de besar a la semilla en la nariz…

¿Cómo se le llama cuando alguien observa a una persona ejecutar 20 piruetas en el aire sin parpadear y caer de pie?... así me sentí. Los niños son inmensamente creativos, si les damos la oportunidad, si son capaces de hacer que la luna bese a una semilla en la nariz…¿cuál es su límite?.