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Wednesday, August 21, 2013

23. El complejo proceso de la lectura


Comencé a sentir un poco de temor porque Mita no avanzaba en la lectura. Era una escritora extraordinaria, pero su pronunciación y su lectura aún eran pobres, no estaba seguro de si estaba haciendo lo correcto para ayudarle, comencé a sentir un poco de miedo ante su futuro.

Decidí pedir ayuda a mi gurú y después de clase me dirigí a su casa,  la encontré trabajando en su jardín, tomando fotos de abejas.

-Creo que tú equivocaste de área de conocimiento, debiste estudiar biología, le dije.

-La biología la veo como una herramienta que me sirve para comprender el aprendizaje.

- Creo que un día tendrás que explicarme esta idea tuya de la relación entre los bichos y el aprendizaje.

-Prometo que un día nos tomaremos un Jamba Juice y te explicaré todas mis ideas con calma.

- Creo que lo necesito, porque no sé que hacer para que Mita pueda leer correctamente, Tiene muchos problemas con la lectura y ya no sé que hacer.

-Bueno, creo que puedo ayudarte pero necesitamos entender que parte del proceso le causa problema.

-Pues solo puedo decir que no puede leer correctamente.

-El proceso de lectura es complejo, de entrada es importante comprender que el lenguaje requiere del reconocimiento de los sonidos del lenguaje, esto es particularmente difícil para los extranjeros pues a veces los sonidos no se comparten en sus idiomas.
Esto se hace a través del oído y de la capacidad de diferenciar los sonidos por separado y luego cuando se combinan.

Una vez que te aseguras que el niño puede comprender y diferenciar los sonidos de cada una de las letras, la siguiente parte del proceso es la diferenciación visual de los signos escritos, a lo cual le llamamos alfabeto y recuerda que hay muchas letras en cada alfabeto y que existen letras mayúsculas y minúsculas que aunque se llaman igual, visualmente no se parecen, que los niños deben reconocer y diferenciarlas todas, separando entre alfabeto impreso y escrito al mismo tiempo.

-Entonces estamos hablando de la capacidad de diferenciar 29 letras en el para cada forma, es decir mayúsculas, minúsculas, impresas y script… ¿eso es tener la capacidad de diferencias 116 signos?.

-¡Así es!, con sus respectivos sonidos y la combinación entre ellos.

-¡Wow!, y supongo que esto se complica si estudias otro idioma.

Exacto!, Mita es hindú, pero en su país se hablan diversos idiomas, por lo que si puedo hablar a su favor, no es que no sepa leer, creo que confunde los sonidos. Es más fácil diferenciar los signos gráficos (las letras) que diferenciar los sonidos, pues requiere de más cuidado.
Ahora bien, cuando logre diferenciarlos, tendrá otro proceso que es el poder pronunciarlos correctamente. Yo quizá nunca hable sin acento, pero puedo modular lo suficiente y hacer que las personas me entiendan.
 
-¿Porqué algunas personas hablan mejor los idiomas extranjeros que otros?.

-Depende del tiempo que interactúen con el idioma y que tan jóvenes comenzaron. Quienes nacieron escuchando un idioma, cualquiera que éste sea, serán más capaces de reproducirlo y diferenciar los sonidos que quienes lo hacemos más tarde.

-Ya entiendo. Ya decía que Mita tiene una gran capacidad. Me confundía que puede escribir tan bien pero no leer, pero ya entiendo, no son proceso conjuntos… ¿Cómo puedo ayudarla?.

-Trata de pronunciar lentamente cada palabra y lo ideal es que otros niños lean con ella, que escuche leer a otros y que ella lo vaya intentando sin presiones. En este caso su familia no le puede ayudar mucho, pues siempre va a escuchar ese acento que le causa confusión, pero si le pueden apoyar si le permiten escuchar la televisión en inglés, y tú puedes tener sesiones de lectura con ella, que te escuche leer, que escuche clara y cuidadosamente las palabras. Sin duda ella tiene el potencial, solo necesita un poco de ayuda de sus amigos.

Dos semanas más tarde con 2 sesiones 15 minutos de lectura al día y con sus padres poniendo todo de su parte en el proceso, Mita comenzó a leer con más fluidez y confianza.

Si, admito que estaba dispuesto a dejarla perder el año, pero afortunadamente pude comprender lo proceso del proceso de lectura… los niños bien valen una pregunta… y ¡caramba, Si que es más complejo de lo que parece!.

Creo que espero con ansia ese jamba juice… sin duda habrá mucho que aprender de la bichología.

Friday, July 19, 2013

22. Cosechando frutos

Los días vuelan mientras se hacen planeaciones y se buscan formas de compartir ideas con los niños. Descubrí que me hice experto en encontrar la canción, el cuento o la escena perfecta al momento de preparar las clases. Con una sonrisa franca debo admitir que pude notar como me estaba convirtiendo en una persona diferente, deje de pensar en cómo yo entendía o veía el mundo y comencé a anteponer a los niños.

Años y años de libros de educación los puedo resumir en la magia de las preguntas infantiles y la importancia del apoyo de los padres. Solía creer que el dinero era lo único importante para la educación, pero aún la gente más pobre quiere que sus hijos sean mejores, que tengan un lugar importante en la vida, y confían en la escuela como el camino para alcanzar todos sus sueños.

Creo que de algún modo comencé a sentirme parte de ese grupo de mentes pensantes que creen que todos los niños pueden aprender, con la estrategia correcta y el apoyo de los padres.

Sin embargo, la directora aún me daba miradas de confusión y enfado cuando me preguntaba sobre mi planeación o pedía ideas para eventos escolares. Aún no entiendo si le molesta mi pasión o si estar en contra de la educación tradicional es demasiado para ella. Finalmente estar de acuerdo con el sistema le permite a cualquiera tener un poco de pan sobre la mesa todos los días.

Cuando llegó el momento de crear el espacio verde para plantar el producto de los proyectos de ciencia, la directora casi se come su celular cuando le dije que los niños debían ser parte de toda la planeación. Finalmente era su trabajo, esfuerzo y cuidado lo que tenía vivas todas las plantas…

-¿Cómo puedes pensar que los niños puedan participar en un proyecto escolar?, me preguntó con una mirada que si no me agacho fingiendo que había tirado algo al piso,  me habría acribillado.

Bueno, le respondí, ellos han cuidado de las plantas, son la razón de esta escuela y muchos de ellos vienen de países donde el cuidado de las plantas y las flores no es una tema de arte, es una constante en su espacio de vida… tres buenas razones que no pudo hacer a un lado, al menos no frente a toda la junta académica.

Llamé a los niños, les mostré el mapa y les expliqué el proyecto, les pedí que cocinaran sus ideas durante 6 minutos y que terminado el tiempo podrían compartir lo que habían pensado. Los niños miraron el plano y comenzaron a sonreír, con esa mirada de emoción que solo se consigue cuando tienen algo grande entre manos.

El resto de los maestros comenzó a cuchichear, supongo que la idea de invitar a los niños a la reunión les causó tanta urticaria como a la directora y pensaron que habría gritos y desorden, pero los niños y yo ensayamos tanto el quedarnos quietos durante los exámenes y aprendimos que el silencio no es miedo a hablar sino respeto ante las ideas de los demás, así que los niños podían comportarse como los mejores cuando la situación lo ameritaba, sin necesidad de gritos.

Cuando mi reloj comenzó a sonar indicando que habían pasado los seis minutos, uno a uno comenzaron a hablar, explicaron el tipo de tierra que hacía falta y luego planearon donde debía ponerse a cada planta.

-Los jitomates necesitan mucho sol y agua, así que el mejor lugar es este… las calabazas requieren de un espacio amplio pues son rastreras… las rosas sobreviven a todo por lo que ellas pueden ponerse aquí, ¡pero no, espera!, si las pones ahí cuando crezcan nos pueden rasguñar si pasamos corriendo, así que creo  este lugar sería mejor para ellas… las papas necesitan sombra... las flores para las abejas deben quedar aquí, para que no las molestemos… esta planta atrae orugas, así que no debe tocarse con esta… esta planta crece 10 pulgadas por mes, tenemos que pensar en que quede cerca de una pared para que podamos tener poleas que la sostengan… en este espacio podemos sembrar girasoles...

Todos escuchamos y nos dimos cuenta que había aprendido no solo de plantas y las necesidades de las mismas, habían aprendido también habilidades de expresión, planeación, resolución de problemas… ¿en qué libro habían aprendido eso?, ¿tal vez en alguna aplicación o hablando con Siri desde su Iphone?, ¡todos estábamos perplejos!.

Esa tarde comprendí que los niños son más que palabras en los libros, son seres moldeables  a partir del ambiente, y esa es la labor de la escuela, dar un buen ambiente para aprender, no el sistema militar con que muchos crecimos rogando por sobrevivir.

Si vamos a dejar en manos de los niños nuestro futuro, es mejor que les demos las mejores herramientas, !y sin duda alguna, nos sorprenderán!.

Wednesday, July 3, 2013

21 Cambiando escuelas por eventos deportivos


En medio de las fiestas y buenos deseos por un año que se va y la esperanza de un mejor año, se dio a conocer la lista final de escuelas que se cerrarán en la ciudad. En total 54 escuelas dejarán de atender alumnos y los padres y maestros solo tienen la promesa de que serán reubicados en otros centros educativos.

Nueva York y Filadelfia se suman a la implementación de medidas económicas para el beneficio de la educación y la niñez, lo que quiere decir que también esas ciudad sufrirán el cierre escuelas. Curiosamente, al mismo tiempo se anuncia el proyecto para edificar un nuevo estadio de beisbol y la segunda nominación para que la Ciudad sea sede de los Juegos Olímpicos, y no me tomen a mal esta idea… no es que esté en contra de los deportes, pues son un ejemplo del valor y el triunfo humanos, pero cuando se gastan millones de dólares en un complejo deportivo y se niega la educación… ¡está bien!, digamos que va a dar muchos empleos.

De esos empleos solo 1 de cada millón de niños con malas condiciones sociales durante la niñez, ganará contratos millonarios, debido a la suerte de un talento inigualable para lanzar la pelota, solo un afortunado de tener unos padres que le hayan apoyado y llevado durante años para que un día el sueño se haga realidad: brillar en un estadio lleno de fanáticos, llevando a su equipo a la gloria y firmar miles de autógrafos, evitando fotógrafos y teniendo una vida envidiable.

¿Cuántas Gabby Douglas logran el sueño Olímpico?, ¿Cuántas madres dejan todo para brindar ese apoyo?, ¿cuántos padres le dan más importancia al deporte que al colegio?. Usualmente cuando llegamos corriendo después de haber metido un gol en una portería vacía y sin nadie más a nuestro alrededor y decimos a todo pulmón: ¡quiero ser futbolista!, la respuesta es: ¡cállate y ponte a estudiar!. ¿quién quiere a un futbolista?, los abogados y médicos ganan más, ¡no puedes dedicarte a vago!.

Sin duda los proyectos de los gobernadores tienen buenas intenciones, ya que habrá muchos empleos para todos aquellos “que no tienen la oportunidad de una vida académica”, habrá empleos para quienes construyan los complejos deportivos, quienes vendan boletos, quienes se hagan cargo de la seguridad, y sin duda otros más venderán cerveza y frituras durante los partidos. Sin embargo no puedo evitar tallarme los ojos para evitar ver a José y a Mita solicitando esos empleos. ¿Para que soportar tanta tensión con los exámenes si van a terminar en las largas listas de desempleados?.

Me niego a pensar que el Sistema Educativo no puede tener otros mecanismos de funcionamiento, ¿para que pagar tanto dinero a quienes diseñan exámenes?, ¿por qué pagar reuniones en hoteles exclusivos para los directivos de más alto nivel?, ¿acaso no pueden pensar en una oficina o en el mismo salón de clase donde los niños tienen que aguantar letanías interminables?.

Supongo que comienzo a sonar deprimido… yo fui uno de los muchos que buscaron mil y un trampas para aprobar los exámenes, y hasta ahora no puedo decir que me hace falta ese conocimiento.

Creo que es hora de una charla con Gaby pues comienzo a creer que hay algo turbio en todo esto. Aunque parece que todo el mundo está feliz porque nuestro equipo de Hockey ganó la Copa Stanley… tal vez sea bueno celebrar a aquellos pocos que lograron hacer del deporte una exitosa forma de vida, y si les preguntara, seguramente me dirían  que de nada les sirvió responder exámenes y soportar a los maestros, su talento estaba en otra parte…

Thursday, May 23, 2013

20. Dar gracias es una acción, no una tradición

Una semana antes del día de Acción de Gracias se anunció un programa  de cierre de escuelas en la ciudad. El gobernador anunció que cerraría al menos 30 escuelas pero esperaba la revisión del consejo educativo, pues el número lejos de ser menor, podría llegar al menos hasta 50 escuelas.

Los maestros, padres de familia y los niños salieron a las calles a protestar. A veces había protestas frente a nuestra escuela. Los niños comenzaron a preguntar que harían si cerraban la escuela. A veces la directora intentaba dar explicaciones que terminaban en una cara de duda sobre el futuro.

Era curioso, cuando el dinero no alcanza, la educación sufre las consecuencias, era como si el Estado pensara que no valía la pena invertir en los niños de escuelas públicas. Pero, aún cuando yo asistí a escuelas privadas, había comenzado a ver uno de los muchos problemas de la  Educación: No se centra en la capacidad de aprendizaje, sino en los recursos que se invierten y en este sentido, no sentía pena ni por el Gobernador, ni por los directivos de las escuelas, sino por los niños que terminarían sufriendo las consecuencias de los errores de otros.

Un día antes del fin de semana largo por Acción de Gracias, le dije a los niños que deberíamos cada uno dar gracias por lo que cada uno quisiera, y que yo daba GRACIAS por tener el gran honor y gusto de estar con ellos.

Sus caras se centraron en mi,  y cada uno fue tomando turno para hablar mientras todos agachamos la cabeza para escuchar con atención sus palabras…


  • Doy Gracias por tener una escuela donde estudiar, pero sobre todo, por tener un maestros que me deja reír.
  • Doy Gracias porque mis padres me dejaron estudiar, ellos dicen que las niñas no merecen ir a la escuela, pues cuando crecen se casan.
  • Doy Gracias porque mi papá no se enojó ayer cuando le dije que quiero ser astronauta.
  • Doy Gracias porque mi hermano me prestó su libro de matemáticas.
  • Doy Gracias por que las plantas crecieron y ganamos en listón azul en la feria de ciencia.
  • Doy Gracias porque mi perro se comió la nota que me dio el otro día la maestra de música por distraerme en clase. Pero no tengo la culpa que una paloma se atravesara por la ventana.
  • Doy Gracias a Dios por no darle pulgas a mi gato, papá dijo que si le ve una pulga lo echará de la casa.
  • Doy Gracias porque mis compañeros nunca se burlan de mi.
  • Doy Gracias por el sándwich que mi mamá me prepara todos los días.
  • Doy Gracias por el pavo que va a preparar mamá y porque el ejercito le permitió a mi hermano venir a visitarnos.
  • Doy Gracias porque los médicos curaron a mi mamá.
  • Doy Gracias por el nuevo empleo de mi papá.
  • Doy Gracias porque mi mamá no ha estado triste desde hace varias semanas.
Cuando creí que Isabella no hablaría, tomó la palabra y dijo:
  • Doy Gracias porque ya aprendí que soy capaz de hacer cosas que todos decían que no podría.

Esa tarde tomé un taxi para ir al aeropuerto para disfrutar con mi familia las fiestas. Las palabras de los niños retumbaban en mis oídos y di gracias por los sándwiches que mi madre me preparaba, por el empleo de mi padre, porque nunca tuve un gato con pulgas y porque a pesar de tener todos los recursos que mi padre y su imperio me pudieron dar, no me había quedado en el camino. 

Me di cuenta que no importa si se es rico o pobre, un estudiante es siempre vulnerable a los designios de la Educación, que pretende decidir el futuro de cada uno, pero al final, uno es dueño de su propio destino.

Cuando llegué a la salida del aeropuerto, estaba a punto de buscar como tomar un taxi, cuando vi al chofer de mi madre que me esperaba tan formal como siempre, desde que era niño, siempre era él quien me llevaba a la escuela, en su uniforme negro, con esos mismos modales ingleses, pero hoy me detuve a ver su cara, sin duda había cambiado. Mientras yo me volví un hombre de provecho, él había envejecido, y me di cuenta que no sabía nada sobre su familia.

Esta vez, me senté en el asiento delantero del auto y platiqué con él sobre su familia y le di las gracias por tantos años de leal servicio y todo lo que había hecho por mi familia, especialmente por mi madre.
 

Cuando llegamos a casa, mi madre abrió la puerta y me abrazó como si estuviera a punto de darle un anillo de diamantes rosas. Le di las gracias por todo lo que había hecho por mi, y la bese, como cuando era niño.
 

Mi padre trabajaba en su estudio y por primera vez escuche que le dijo a su socio: “espera un momento, te llamo el lunes, mi hijo llegó a casa”. Le di las gracias por nunca haber perdido su empleo, por no haberse enojado conmigo cuando le dije que quería ser maestro de escuela pública, a lo que me respondió con una sonrisa que pocas veces exhibía: “¿quién dijo que no me enojé?
 

Dar gracias tomó sentido ese día, recordé que cuando tenía 4 años vi en la televisión a un niño tan pobre que parecía que moriría de hambre. Le dije a mi madre que si un día encontraba a un niño pobre en la calle lo invitaría a comer a casa; pero no había niños pobres en los sitios que nosotros frecuentábamos, así que pensé  que esos niños no existían.
 

Después de mi primera cena en casa, le di a mi madre los obsequios que los padres de los niños habían hecho para ella, y le pregunté si se acordaba de mi idea de invitar a un niño pobre a comer a casa, ella me dijo que sí, y que desde entonces apoyaba a la UNICEF en su lucha contra la pobreza infantil con un donativo que llevaba mi nombre.

Le di las gracias por haber hecho de mi la persona que era. Dar gracias tenía que ser una acción y no una tradición.

Al otro día, invité a mis padres a Jamba Juice, y pedí un smoothie desabrido y le conté a mis padres sobre mis días como maestro, y no dejamos de reír toda la tarde.  Les di gracias por dejarme cometer mis propios errores, que ahora tenían un sentido extraordinario.

Tuesday, May 14, 2013

19. Superando las diferencias culturales

No supimos exactamente que pasó con cada una de los exámenes, creo que esperaba una palmada en el hombro que me indicara que estábamos educando a los niños o al menos un ¡bien hecho!,  pero nada de eso llegó.


La directora nos reunió a todos los maestros y dijo que la escuela estaba entre las 20 mejores escuelas del Distrito Escolar. El documento que nos entregó no decía si éramos la número 1 o bien la número 20. Tampoco se decía en que temas deberíamos poner más atención, solo había una frase que decía: El Distrito Escolar se congratula en informar que se encuentran entre las  20 mejores escuelas de la región.



No voy a negar que me sentí decepcionado. Si bien la directora estaba contenta pues esto implicaba presupuesto suficiente para otros 4 meses, no hablaba de los niños, o del impacto de esto en sus familias. Solo era una nota aprobatoria que anunciaba que la escuela abriría el próximo año.



Cuando le hablé a Gaby para darle la noticia, me dijo que la evaluación es siempre igual, y que solo quedaba la riqueza del esfuerzo conjunto. ¿Los niños habían aprendido más de ese examen?, de ser así ¿a quién le importaba?, parece que no, pues el programa seguía y teníamos que completarlo. Las evaluaciones eran solo un compás de angustia para todos y el permiso de la Educación para continuar gastando dinero.



La siguiente actividad del calendario era la celebración de Halloween, para un nativo de los Estados Unidos es un día de diversión, dulces y disfraces, pero para los extranjeros quizá sea un ejemplo de la locuacidad americana.



Le pedí a los niños que preguntaran a sus   padres como celebraran Halloween, y haríamos una mesa redonda sobre el tema. Nunca esperé que fuera tan interesante el resultado. ¿Sabían que en otros países existen cultos a la muerte?.



En México la celebración coincide el tiempo con el Halloween, y se celebra a la muerte con gozo y se recuerda a los muertos, es un poco entre una fiesta y el Memorial Day de los Estados Unidos, la gente va a los panteones y les brinda ofrendas a los muertos.



En la India se le conoce como Mahalaya que es una tradición especial para quienes profesan el hinduismo y es una adoración a las almas a lo que se agregan deseos por cumplir en esta vida, especialmente se pide por la paz y la salud de los vivos; mientras que en otras regiones de la India se celebra el Diwali que es conocido como el Festival de las Luces.



En Irlanda se celebra el Halloween pero a la festividad se le agrega una nota dulce en forma de un pastelillo de frutas al que le llaman Bambrack a la que se le introduce una muselina, que es una tela transparente y quien la encuentra tiene la suerte de que la muselina le pueda predecir el futuro.



 En Australia se celebra la Guy Fawkes Eve que se le conoce también como  Mischief Night  o Danger Night que es una noche de travesuras, durante la cual los niños usan disfraces y piden caramelos de casa en casa, además de organizar festivales de baile y concursos de disfraces en las escuelas.



En España se celebra el 31 de Octubre el Magosto principalmente en el Noreste de la Península Ibérica y en Cataluña se le conoce como la Castanyada.



En Chile y el Colombia se celebra el día de Todos los Santos que es una tradición católica en honor de todos los Santos conocidos y desconocidos del mundo moderno.



Los niños hablaban con seriedad sobre cada uno de los cultos y todos intercambiamos detalles alusivos a cada una de las fiestas, así que de México, los papás de José me enviaron una calavera de dulce y un poema; Mita me dio una veladora por la celebración de la luz,  Estefanía me dio una castaña y Mike me dio un dulce tradicional de Australia.  Megan y Carlos me cantaron una canción que habla de un Santo que se llama igual que yo.



Recuerdo aún el pánico que sufrí cuando no podía pronunciar los nombres de los niños, pero ahora me siento afortunado de poder conocer otras historias, culturas y tradiciones sin necesidad de comprar un boleto de avión, pues a la actividad le sumamos una búsqueda de videos de cada uno de sus países que hablan de cómo celebran la noche de los muertos, Halloween, todos los Santos, la verdad es que es solo una gran excusa para pasarla bien.



Cada niños eligió un disfraz, pero pedí que no fuera elaborado ni que fuera comprado, y la creatividad surgió tan finamente que me sentí avergonzado de mi disfraz de perro, con orejas de malvavisco. Seguro mi madre me habría comprado algo caro que no me gustaría, pero hoy me sentí niño y aprendí que las diferencias culturales no existen cuando se abren los ojos y se escucha con el corazón.

 

La que realmente me asustó de muerte fue Gaby, quien ofreció darme un aventón y cuando llegó por mí tenía la cara y el cuello cubiertos con sangre, cuando abrí la puerta ¡se me retorció el estómago!. ¡

Gaby, ¡juro que encuentro a quien te hizo esto!, pero entonces ella sonrío y me dio una bolsa con algo que parecía vómito y me dijo:


-Te ayudo a maquillarte y podemos ir juntos a la fiesta en casa de la psicóloga de la escuela que ¡seguramente será muy divertida!



¿Dulce o truco?

Friday, May 3, 2013

18. Cállate y concéntrate: evaluando el conocimiento

Todos los días nos divertíamos tanto que no fue difícil que los niños aprendieran a responder las preguntas, incluso las que tenían más complejidad, y cuando dudaban deducían las respuestas en base a lo que sabían que era incorrecto, era mucha diversión, hasta que nuestro mentor nos recordó que las evaluaciones se aplican en salones cerrados y en silencio, donde hasta la propia respiración puede causar molestia, así que con tiempo justo comencé a enseñar a los niños a actuar como autómatas y aún así estar listos para el examen. ¿Porqué la educación olvida que los niños son entes felices?.

Comenzamos con 2 minutos de absoluto silencio para responder preguntas, para todos fue como una eternidad, y creo que no me había dado cuenta de que nuestro salón era considerado como bullicioso hasta que la directora entró de repente, abriendo la puerta como si hubiera un incendio. Todos la miramos y cuando me llamó pensé que se le había caído el celular en el retrete.


-¿Qué pasa David?, sus alumnos nunca son tan callados ¿qué está planeando?.


 La pregunta fue tan directa que me atrapó por sorpresa, pude oírme balbuceando un intento de respuesta.


 Nada, señora directora, estamos aprendiendo a concentrarnos  para  los exámenes.


   -Miró hacía adentro como si ocultara un cadáver tras la puerta y luego se retiró. Me sentí como cuando copiaba durante los exámenes y el maestro miraba hacía mi.


El tiempo de concentración se extendía más y más cada día. Teníamos un letrero en la puerta que decía: Peligro: ¡niños pensando!. Theresa me dijo que ya había aprendido a controlar su respiración conforme movía el lápiz, esto era como una tortura, pero lo estábamos tomando de buen modo.



El examen no dista mucho del momento en que un condenado a muerte conoce su sentencia, uno ha de ajustar cuentas con el sistema educativo. No se duerme durante semanas antes, todos alrededor están nerviosos, hay horas extra de estudio, comienza el stress, algunos sufren pesadillas. Yo recuerdo una que tuve frecuentemente en la cual en medio del examen mis ojos se cubrían de papeles y todos en el salón se reían estruendosamente de mí y yo no podía ver, ni quitar las hojas de mi cara, solo escuchaba el reloj corriendo inevitablemente. Siempre despertaba cubierto de sudor y horriblemente, siempre me ocurría el día del examen, lo que me ponía aún más nervioso.


Ningún niño, o estudiante alrededor del mundo merece esa tortura. Si se supone que los exámenes son para mejorar la manera en que se aprende, ¿por qué las cosas no han cambiado con el paso de las generaciones?


Oh de hecho, ¡me retracto,  si han cambiado!, ahora todo es peor, y se tienen más exámenes y más educadores se llevan una tajada más grande de este negocio al que nada le importa los niños.


El día del examen la medidas de seguridad fueron tan extremas que pensé que pasarían a los niños por algún tomógrafo para asegurarse que no tuvieran una idea brillante, una de esas que pudiera cambiar el orden mundial. Nos cambiaron de salón, a los maestros nos sortearon y ni siquiera podíamos estar con nuestros niños,  porque podríamos darles las respuestas (cómo si sirvieran para que los niños verdaderamente aprendieran más), les dieron lápices especiales, para evitar que tuvieran las respuestas tatuadas en sus lápices o quizá en la punta. Les revisaron los bolsillos y el cabello, ya que pudiera ser que el condenado a muerte escondiera un clip y lograra escapar del patíbulo.


Nadie podía hablar, y el silencio era tan perturbador para los chicos de octavo grado que sentí pena por ellos. Supuse que ellos estaban más acostumbrados pero supongo que todos parten de la idea que se han de adaptar y por primera vez en mi vida recé una pequeña plegaria por mis niños. No me importaba si aprobaban o no, a nadie le importa eso, solo quería que no sintieran miedo. Habíamos practicado mucho, seguro estarían bien.


El día fue tan intenso que creo que los pensamientos volaban por todo el salón y bombardeaban todo cuando encontraban a su paso, comencé a sentir jaqueca y aunque estaba en esta ocasión del otro lado y no era yo el acusado, no podía dejar de sentir vergüenza por toda esta  manera de aniquilar las ideas, la creatividad y la infancia de los seres humanos a nombre de un mejor futuro que no existe. ¿En que me hizo mejor responder A, B o C? Cuando los niños me preguntan algo debo ser capaz de explicarles no de elegir entre respuestas que alguien piensa que son correctas.


Cuando uno camina por la vida no va uno pensando en opción múltiple, ¿quiere un café? A caliente, B frio C con tres tartas de fresa D todo lo anterior E ¿qué te pasa?, ¿no has oído hablar del hambre en el mundo?


Cuando salimos libres de la celda, solo pensaba en tomar un trago de limonada desabrida con mi Gaby en casa de mi mentor, ellas me esperaban con ansia, pero en eso mis niños corrieron hacia mi,  estaba tan embotado que no me fue fácil darme cuenta que eran reales y no fantasmas, hasta que todos me abrazaron y de no ser por un poste me habrían tacleado.


Los abracé a todos y les pregunté como había estado todo, desesperadamente busque lesiones en sus mentes, pero sus sonrisas me hicieron sentir mejor, todos hablaban en orden como siempre y Dana resumió el pensamiento de todos: maestro, ¡no nos costó trabajo concentrarnos, fuimos como zombies en Halloweeen y respondimos todo!.


Todos se veían contentos, como siempre, quizá debía confiar en esa fortaleza infantil para salir avante de todo, hasta que un día la cuerda se rompe y nos convertimos en adultos infelices.


Solo faltaba esperar los resultados de los exámenes, para saber si nuestra escuela seguiría abierta o los padres enfrentarían la noticia de que sus hijos no tendrían una escuela el siguiente ciclo escolar.


Odio decir lo obvio, pero la educación apesta a veces, aprender es la parte sencilla, y ¡hasta puede ser divertido!


Friday, April 12, 2013

17. Jugando con las evaluaciones


Toda la charla de esa tarde se centró en ideas de cómo lograr que los niños no vieran las evaluaciones como algo amenazante. Mi mentor me mostró una investigación donde se indica el índice de stress que las evaluaciones provoca en los alumnos, llegando al punto de que sólo escuchar la palabra causaba terror. Pero al final de cuentas, como bien me explicaron todos, cuando se tiene un empleo rara vez sufrimos esas tormentosas experiencias, a cambio de ello, entre más capacidad se tenga para adaptarse al ambiente y para resolver problemas, mayor es el cheque.

En el caso de los maestros solo recibimos ordenes y seguimos agendas, cada vez más personas escriben sobre la infortunada profesión docente, llegando al punto de decir que un sueldo tan miserable no vale la responsabilidad. Eso es cierto, pero aún creo que los niños merecen un poco de esfuerzo.

Durante el fin de semana, todos pensamos en las preguntas y posibles respuestas que se podrían encontrar en los exámenes, las validamos y las pusimos en una aplicación en la cual cuando se responde permite ver si la respuesta es correcta o no, pero aunque suene genial, la verdad es que nunca se detiene a analizar las respuestas. Eso es lo que estaríamos haciendo con los niños, darles la capacidad de análisis y entre todos responderíamos, sin que lo sintieran aversivo, esperando que pudiéramos romper con la idea de que la evaluación no importa.


El lunes llegué al salón y propuse un juego con el que comenzaríamos cada día, sería una especie de concurso como Jeopardy y todos los niños  tendrían turnos para responder. A diferencia del error común  de trabajar en grupos, las respuestas se darían de manera individual, pues al final, las calificaciones son individuales, así que evitaría el sesgo de que confiaran en las habilidades de otros, pues cada uno debe crearlas y usarlas en su beneficio.

El juego consistía en responder, analizar las respuesta y compararla con la respuesta correcta. El grupo se dividía en 4 y por turnos cada una de las divisiones respondería, el grupo de ganara al menos 5 puntos, pues se harían 19 preguntas por día, tenía el derecho de decidir la siguiente actividad, que podría ser lectura, escritura, matemáticas o ciencia. Eso nos daría flexibilidad durante la clase y a ellos un premio.

Aprendí que si una respuesta les era confusa, podría trabajarla durante las actividades del día para consolidar sus conocimientos. Reíamos tanto que ellos mismos comenzaron a medir la velocidad de las respuestas.

Cada uno anotaba aquello que aprendía durante el día en una bitácora que improvisamos en la pared sur del salón, creando así ideas que todos veían y por supuesto empleaban en su propio beneficio.

Es cierto que no todos los niños tienen la misma motivación, así que a quienes veía más reticentes, los invitaba a que presionaran las preguntas, leyeran las respuestas, poco a poco todos se integraron.

En 15 días el juego era la actividad más fascinante del día. Teníamos solo 10 días más antes del examen. Mientras mi estómago se encogía más pensado que a los niños les iba a causar tensión, ellos parecían disfrutar más de nuestro simulacro, incluso el tiempo dejo de ser molesto para ellos. Quizá estaba en el camino correcto, quizá saldríamos bien librados de todo el proceso.

Friday, April 5, 2013

16. La evaluación y sus errores

 Estaba revisando el calendario de exámenes que incluían evaluaciones estatales, nacionales a parte de los escolares y comenzó a dolerme el estómago, desde niño esa sensación de que no iba a poder repetir lo que otro quería que dijera siempre me había puesto muy mal. No he podido comprender porque el repetir lo que otro dice o responder con una letra me hacía mejor persona, pero ciertamente tenía un impacto en mi vida.

Cuando lograba sentarme junto a que había comprado el mejor examen, las cosas iban bien y cuando llegaba a casa, no había regaños. Cuando fallaba y obtenía menos de C, mi padre me recitaba una letanía que me aprendí de memoria y aún ahora puedo repetir sin pensar demasiado: “Tu abuelo llegó de muy lejos sin un centavo en el bolsillo y logró construir un imperio, el cual yo he cuidado con tanto esmero para que tú vengas y lo derrumbes, no es posible que no puedes ni siquiera elegir entre 4 letras correctamente, quiero que estudies para que hagas de la compañía algo aún mejor”.

Así, que no, los exámenes nunca fueron lo mío, y ahora debía pedirle a los niños que los respondieran.

Mi cabeza comenzó a dar vueltas, pero se detuvo cuando recibí una notificación de Facebook, mi padre acababa de publicar la fotografía que le envié del listón obtenido en la Feria de Ciencia y agregaba un mensaje: “Mi hijo ahora inspira a otros para que aprendan”. Sin duda era la forma en que me demostraba que estaba orgulloso de mí…

En eso sonó mi teléfono y con desgano lo busqué en mi bolsillo, era Gaby ¿Cómo podía negarle algo a ella?. Su voz se oía entre mucho ruido, pero me dijo: David, estamos a punto de ir a tomar unos tragos, si aceptas acompañarnos, alguien va a pasar por ti, ¡por favor, di que si vas!.

 Lo dicho, no podía negarle nada a ella. Además pude imaginarla con sus zapatos en la mano, su vestido arrugado y cantando Karaoke, pues sin duda tenía mucha experiencia con tragos pues eran las 3 de la tarde, estaba seguro que para las 6, estaríamos todos vomitando las banquetas… ¿A quien le importaban los exámenes?, me cambié la camisa y esperé a que tocaran la puerta.

Mi mentor estaba frente a la puerta, cuando abrí, ella sonrió y me dijo que ella y su esposo serían quienes me llevarían a la reunión, estuve a punto de un infarto cuando vi el auto: ¡Un Prius!, mientras cerraba la puerta no pude evitar la pregunta: ¿acaso hay premios estatales por comprar Prius?

-No, me respondió su esposo, pero si ahorras mucho en gasolina y te permite pasar desapercibido, pues muchos creen que no tiene suficiente poder.

Yo conocía bien el poder del Prius, pero esta vez, se sentía distinto, la marcha era suave y no tuve que aferrarme al cinturón de seguridad, cuando llegamos a nuestro destino, no besé el suelo, estaba vivo y completo.

Cuando caminamos por la acera, pude ver a Gaby con su teléfono en el oído, cuando nos vio, nos saludo con la mano y comenzó a caminar hacía un lugar donde venden smoothies llamado Jamba Juice, supuse que comenzaríamos ahí la parranda para tener algo en el estómago antes de que el alcohol lo inundara.

Todos miramos por varios minutos el menú, excepto mi mentor, ella directamente pidió lo que quería. Cuando todos tuvimos nuestra bebida no pude evitar preguntarle que había elegido y porqué, pero solo me dijo: ¡pruébalo!. ¡Era lo más desabrido que había probado en la vida!.

Gaby comenzó la conversación: David, te hemos citado aquí porque en poco tiempo van a comenzar las evaluaciones estatales, eso significa que maestros y alumnos comienzan a perder el sueño y los índices de gastritis y problemas relacionados con el stress se agudizan. Es momento de preparar a los niños para que no sufran y sobrevivan al proceso.

Pero ¿Cómo podemos prepararlos?, ellos deben demostrar lo que saben, ¡lo que yo les he enseñado!.

-       Ese es el primer error, contestó mi mentor. En realidad no se evalúa lo que los niños saben, se evalúa la educación, no el aprendizaje. Se usa a los niños como excusa para medir el impacto de las escuelas y con ello los políticos puedan decir si están haciendo bien su trabajo o no. Los niños no importan en esta ecuación. Si ellos aprenden o no, nadie regresa y responde con calma el examen para que ellos comprendan porque respondieron de manera correcta o incorrecta y muchos menos, nadie se toman el tiempo de analizar el cómo el niño llegó a la respuesta que creyó que era correcta.

A ello Gaby añadió:
-       La evaluaciones son solo para crear números que indican si las escuelas merecen o no presupuesto, todo es un asunto de dinero. Pero en este momento en particular, cuando el estado está por cerrar más de 60 escuelas, la presión va a ser mayor.

Si, ya había oído sobre el cierre de escuelas,  no me había sentido amenazado hasta ahora. ¿Cómo puedo preparar a los niños?. Mi mentor comenzó a hablar:

-Has hecho un gran trabajo mostrándoles que querer es poder, pero hasta ahora,  has empleado técnicas constructivistas que usualmente chocan contra la pared al momento de las evaluaciones, pues los niños juegan en clase y aprenden, pero en el examen no hay posibilidad de interpretaciones, una computadora solo analiza si escribes A, B, o C.  No importan nombres o cuantas horas estudió. Así que desde ahora te ayudaremos a diseñar una estrategia para que los niños estén familiarizados con los exámenes, estudien juntos sin que sientan presión. Lo peor que podemos hacer es creer que ellos están solos en esto, los hemos puesto en un buen lugar para el aprendizaje, pero el sistema es el sistema, y ellos no sabrán enfrentarse a ello sin un poco de ayuda.

Sin duda alguna las evaluaciones eran más que la promesa de aprendizaje, había que trabajar sobre ellas.

Pasamos toda la tarde platicando, riendo y pensando ideas. No, no bebimos una sola gota de alcohol, solo comimos empanadas de fruta y rellenamos los vasos con más smoothies, en mi segunda ronda pedí la bebida desabrida y pensé que quizá menos azúcar me haría más creativo… ¿tal vez?, porqué no pude dejar de abrir los ojos antes todas las ideas que fluían en el ambiente. Estábamos planeando una estrategia que yo hubiera deseado conocer cuando fui estudiante y lo mejor de todo es que era divertido.