Search This Blog

Thursday, February 28, 2013

11 Aprendiendo ciencia



Después del éxito en el mundo de las artes, me di cuenta que la siguiente gran asignación tenía que ver con la ciencia, pues la escuela iba a organizar una feria de ciencia.

¿Qué diablos puedo enseñar sobre ciencia?, que es un área a la que solo unos cuantos privilegiados tienen acceso, que se requieren más de 3  neuronas para comprender un párrafo,  que es aburrida, que hacen falta años de matemáticas y signos raros para poder decir que se sabe un poco. Comencé a sudar frio. La carta de invitación tenía la imagen de un átomo, y parecía muy formal, ¿qué diablos sé de los átomos? solo que son chiquitos… ¿qué le iba a decir a los niños?.

Cuando busqué un manual de enseñanza de ciencia en Google aparecieron muchos, algunos con más de 800 páginas, había videos, charlas, pero la idea no era decir que era la ciencia, eso cualquiera lo puede encontrar en Wikipedia, el problema era como diablos iba yo a aplicar la definición que dice: es el proceso de adquisición, refinado y organizado  de conocimiento mediante el método científico. 

Mi mente corrió como potro con diarrea y pensé que era más fácil saltar de un puente con un paracaídas que aprender ciencia y luego ENSEÑAR ciencia. Mis recuerdos vagos de ello se limitaban al color de los libros y buscar la manera de que la chica de los lentes grandes y suéteres horrendos me ayudara con mis tareas y luego me pasara el examen, solo que no podía decir eso a los niños.

Estaba a punto de salir a caminar cuando oí el timbre de la puerta, era Gaby. No estoy seguro que vio ella en mi cara, pero cuando su asombro se disipó, me dijo: Ven te voy a llevar a que conozcas a alguien, tienes tiempo ¿verdad?. ¿Cómo podría decirle que en un par de días tendría todo el tiempo del mundo?.

Cuando abroche el cinturón de seguridad del asiento, noté el poderío de su Prius. Creo que si hubiera sido una canica en una caja habría brincado por cada ángulo posible. No estoy seguro si besé el piso cuando se detuvo frente a una casa cercana a la escuela, de hecho, recordé que había caminado frente a ella. Las ventanas eran grandes y era posible ver a alguien trabajando casi siempre.

Cuando estábamos a punto de tocar la puerta, ésta se abrió casi como si supiera que estábamos ahí, quien abrió era una persona de piel morena y ojos cafés, sin mirarme me preguntó: ¿qué sabes de poleas?. 

¡No estaba seguro si había comprendido la pregunta!, si bien tenía un acento extraño, estaba seguro que había dicho “poleas”… tuve que decir muy educadamente: ¿Perdón?.

-No importa, ven creo que tú puedes ayudarme, no puedo pedirle a Gaby que se meta en el lodo, es que mi planta de jitomate necesita ayuda y la física puede hacer el trabajo. 

No estaba seguro si había comprendido: ¿cuál era la relación entre las poleas, una planta de jitomate y la física?. Lo único que era claro es que Gaby no iba a ensuciar sus zapatos de tacón. 

Vi que tenía en su mano varios listones y al mismo tiempo que comenzó a correr le dijo a Gaby que ella podría ver desde la ventana… ¿estaba frente a una situación de rapto?, ¿quizá usaría los listones para atarme las manos?...

Cuando fuimos al otro lado de la casa, vi varias plantas, una de ellas parecía tener uvas y entonces mis ojos vieron algo que jamás imaginé: ¡Una planta llena de jitomates!, siempre creí que nacían en las cajas con las que se exhiben en el supermercado.

Me pidió que clavara un par de clavos, pero antes midió el ángulo para que fuera posible “ejercer fuerza de apoyo para sostener la planta” y luego midió “la longitud para determinar el mejor ángulo de apoyo”.

No podía creer que la física sirviera para sostener la planta, de la forma en que ella lo predijo y se sostuvo de modo tal que ninguna hoja se lastimaba, la planta parecía feliz.

Cuando terminamos cortó el jitomate más rojo y me lo dio, me dijo: te has ganado esto por tu ayuda, ¡muchas gracias!.

Cuando tomé el jitomate no pude evitar preguntarle si enseñaba ciencia, sonrió y me dijo con voz tranquila: No David, estudio el aprendizaje, y creo que tú ya has visto que aplicando las estrategias correctas los niños no solo aprenden, también lo disfrutan.

Su sonrisa era enorme, pero cuando comencé a mirarla, me dijo: ven, te has ganado un vaso de limonada, solo que tendrás que agregar azúcar.

 Cuando entré a su casa, creo que la emoción fue tan grande que la abrace y luego abrace a Gaby. Había libros y revistas de ciencia, computadoras, fotografías ¡muchas fotografías!, pero lo que captó mi atención fueron unos frasquitos en una jarra de vidrio que tuve que mirar de cerca. Cuando Gaby me vio me preguntó ¿sabes qué es eso?... había toda clase de semillas dentro y parecía que cada frasco tenía una etiqueta. 

- No, pero parecen ¿semillas?... y entonces escuché como música: son mis experimentos científicos,  estoy intentando beneficiar a mi jardín, y comenzó a abrir y a mostrarme cada uno, pensando tal vez que entendía lo que me estaba diciendo, pero mi emoción fue aún mayor cuando comprendí que estaba frente a mi gurú y que ella me dirigiría en mi camino por la ciencia.

Cuando terminé de mirar, me dijo: ven, ¡te voy a enseñar una maravilla biológica!, salimos todos, incluyendo su par de perros y me mostró una planta llena de mariposas y abejas… estoy intentando crear un jardín amigable para las abejas ¿no son hermosas?.

¿Hermosas?, ¡ver la ciencia en acción era hermoso!. 

- ¿Te molestaría mostrar esto a mi grupo de niños? Le pregunté con un poco de pena… ¿quizá podrían venir después de clase, y quizá les podrías explicar todo lo que haces?, pero ella sonrió y respondió: ¡será un gran placer, a los niños les va a gustar!.

Me di cuenta que cuando se quiere, ¡la ciencia puede ser divertida!, ¿no es increíble?. ¡Había tenido mi primera clase de ciencia y no hubo necesidad de raptarme!.

Ahora solo tendría que sobrevivir a la velocidad del Super Prius con Gaby al volante...

Wednesday, February 13, 2013

10 Aprendiendo del arte


La obra de teatro que los niños escribieron incluyó los valores de la amistad, la cooperación,  la paz y escribieron la obra de modo tal que hizo reír y llorar a sus padres, pero sobre todo sorprendió a los directivos y demás maestros.

La historia es simple, se centra en  una niña que llegada de un país lejano, se siente perdida en el mundo,  sin compartir el idioma del lugar, pero  capaz de encontrar amigos, obsesionada con un hot dog  con crema de cacahuate que inicia su búsqueda por un lugar entre un grupo de niños que no creían que los monstruos pudieran tener lagañas rosas. Todo para decir: la amistad, la paz y la cooperación son la mejor forma de resolver problemas del mundo.

Cada uno aportó su parte, descubrí que todos son buenos para algo, por ejemplo el telón de la obra estaba bellamente decorado con malvaviscos mordidos y las lagañas del monstruo eran pétalos de rosa. Mi asistente de director tuvo todo a tiempo y en orden, el vestuario no pudo ser mejor pues cada niño decidió que usar algo relacionado con su cultura, por lo que pudimos ver trajes típicos de cada uno de sus países, lo que inundó de una fiesta multicolor el evento.

Descubrí que la confianza en mí no era mucha por parte de los directivos de la escuela. Nuestra obra fue dejada al final del programa, esperando que los padres no se sintieran avergonzados de la pobreza artística de sus hijos, porque mi grupo estaba catalogado como de bajo perfil. No me quedó claro que significaba eso hasta que la directora, me tomó del brazo y me susurró: ¿cómo hizo usted para lograr que los niños actuaran?.

Afortunadamente en ese momento una madre me abrazó tan fuerte que imagine que mis ojos saltarían y tendría que correr tras ellos, aunque no imaginé cómo si no vería sin ellos. Cuando finalmente me soltó me dio un beso y grito: ¡No sabía que Mita pudiera cantar tan bonito!. 

Cuando el papá de José llegó hasta su hijo, no solo lo felicitó, le dijo que estaba orgulloso de él. Si una obra de teatro nos permitió aprender vocabulario,  hilar ideas, hacer secuencias de eventos, trabajar verbos, poner en marcha el trabajo cooperativo, desarrollar nuestra creatividad y… ¡puf! puedo seguir la lista, por primera vez deje de sentir miedo de toda su riqueza cultural… estos niños me habían enseñado más de lo que yo aprendí en todos mis años de clases aburridas…

Mire con cuidado como Hanna bailaba entre sus hermanas cuando sentí un jalón en la manga, era Erick que tenía un puñado de malvaviscos mordidos y con una sonrisa me preguntó: maestro, ¿quieres ayudarme con el telón?, le dije: ¡claro, ya que no me dejaron ayudar a prepararlo!. ¡No podía creer que estaba comiendo malvaviscos y sabían a gloria!, ese puñado de azúcar eran un premio Oscar para mí.

Estaba avanzando a la puerta cuando vi a Gaby sentada en el asiento más alejado del escenario. ¡No podía creer que estaba ahí, con sus tacones alto y su vestido de seda!. Estiró el programa y me dijo: ¿me lo puede autografiar, por favor?, le sonreí como pocas veces lo había hecho y cuando ella estiró la pluma, la directora se puso en medio de los dos y  dijo: “Bien hecho, nos sorprendió a todos, quiero que me diga que hizo con esos niños”. Estaba a punto de responder cuando Gaby dijo con voz suave: “creyó en ellos”. 

La directora la miró con desdén, la señaló con su Iphone  y casi le ordenó: “Quiero que calendarice los cursos para la primavera, parece que ustedes tienen algo que favorece a los maestros”.

Cuando salimos, todo se veía distinto.

Wednesday, November 14, 2012

9. Enseñando competencias lingüísticas

Mientras que los libros de pedagogía dicen que los niños aprenden bajo propuestas epistemológicas difíciles de comprender e inaplicables en un aula de verdad, la realidad hasta ahora me indica que solo hay que poner una gran sonrisa y motivarlos para hacer eso que deseamos que hagan y engancharlos en un proyecto donde, sin darse cuenta, aprendan algo.

El proyecto de teatro les entusiasmó más de lo que esperaba. En cuanto llegué al salón al otro día conecté mi laptop al proyector y comencé a explicarles que requeríamos de un proyecto, y les dije mis ideas.  Les fui explicando la lista de tareas y el perfil de cada uno de los participantes y no pude desear más entusiasmo. Había manos levantadas para cooperar, para hacer, para pensar.

Hubo tal cantidad de ideas que mi ayudante de director tuvo que brincar de su silla y poner orden. Creo que este niño es un líder nato. No tuve que decirle lo que se requería de su puesto. Llegó un momento en que se levantó y pegó algo en la puerta del salón ayudado por su asistente. Preferí no leer lo que decía, sabía que me llevaría una sorpresa.

Las ideas flotaban desde calabazas poseídas por fuerzas nocturnas hasta arboles disfrazados de conejo con sombreros de calabaza. Incluso por un momento pude ver corriendo por el salón un árbol desnudo en busca de sus hojas. Cada idea nos permitía ir centrando más y más nuestra obra, hasta que después de dos horas, habíamos escrito, editado, leído buscado en internet, aprendido dos palabras nuevas y aún teníamos ánimo para revisar un par de libros que encontramos.

Me detuve por un segundo mientras guardaba mi laptop al final de la clase y pensé cuanto habíamos hecho ese día en temas de lenguaje. Un solo libro no habría sido capaz de darnos tantas excusas para reír tanto y al mismo tiempo avanzar en nuestro proyecto. Antes de irse a casa una niña regreso hasta mi lugar y me dijo en secreto: “¡Gracias!”.

Cuando le pregunté por qué me agradecía, me respondió: “Odio actuar, prefiero ser la encargada de la escenografía”. Le devolví la sonrisa y le dije que no dudaba que tendríamos el mejor escenario del mundo.

Cuando salí del salón, vi el papel pegado más debajo de la mitad de la puerta, era una hoja con letras casi dibujadas que decía: “No interrumpir, estamos pensando en grandes ideas”. Trate de hacer memoria cuando en mi vida escolar había tenido una gran idea y más aún, una gran idea compartida.

Despegué con cuidado el papel y lo guardé en mi portafolio. Es cursi, lo sé pero no podía creer el impacto de nuestro pequeño proyecto escolar. Si un escritor de películas estuviera en el salón, los espectadores habrían visto toda clase de imágenes saltando por toda la pantalla y una voz diciendo, “no, pero entonces esta otra idea puede quedar mejor” y habríamos visto la primera idea desvanecerse y otra ocuparía el centro del escenario, como una obra de Bob Ross, con elementos felices fluyendo, pero lo mejor de todo, es que los creadores de todo eso eran niños interesados en el idioma inglés.

Mientras caminé a casa envié un mensaje a mi gurú para decirle como había sido la sesión creativa. Recibí su respuesta cuando estaba abriendo la puerta de mi departamento: “cuando un niño sonríe mientras aprende, es señal de que estás haciendo lo correcto”.

Friday, October 19, 2012

8. Mi encuentro con la creatividad


Cuando entré a la oficina de la directora me encontré con tantos libros que parecía una biblioteca. Algunos de los títulos los había revisado, otros sonaban ajenos. Tanta información sobre educación parecía suficiente para educar a todo un planeta,  ¿por qué entonces todos hablan sobre la crisis de la educación?.

Cuando la directora se quitó el teléfono de la oreja, estaba seguro que me lo aventaría en la cabeza, pero lo colocó con todo cuidado en su lugar y se sentó mirándome fijamente a los ojos y dijo sin pausa: “necesito que planee una actividad que su grupo pueda compartir durante el evento que se llevarán a cabo con motivo de la fiesta de Otoño. Puede ser una actividad compartida con los padres, una obra de teatro o un musical”.
Quedé mudo, solo pude preguntar para cuando quería eso.

Le pregunté si podía decorar el salón, que me parecía un ambiente estéril para el aprendizaje. Su mirada fue de desgano, y solo me respondió que podía decorarlo, siempre y cuando no hubiera discriminación cultural.

Salí corriendo como niño que ha librado un regaño, mientras camine a casa le envié un email a Gaby para pedirle consejo, tenía mucho que hacer por la tarde. 

Gaby:
¿Me puedes ayudar?, debo planear algo para los niños para el evento de otoño. También quiero decorar el salón, sabes que no puedo hacerlo sin ti.
Dos minutos después me respondió:

David:
Dime que necesitas y a partir de ello determino como ayudarte, estamos un poco ocupados con conferencias pero siempre tengo tiempo para ti. Solo que ¡por favor! no me pidas que te ayude a decorar el salón, mis tacones y vestidos de seda no van con las actividades manuales. Pero voy a enviar copia a tu gurú, seguro ella te ayuda. Solo ten un poco de paciencia, está escribiendo un artículo que la tiene hecha nudos.
Cuando llegue a casa me senté a pensar como comenzar y entonces recibí un email de mi gurú:

Querido David:
Una actividad integradora puede ser el teatro, lo importante es no forzar a los niños a que hagan algo que no les gusta, no a todos los niños les gusta disfrazarse, o cantar o hablar frente al público, pero imagina que les propones la tarea a los niños y les dices que cada quien puede elegir su papel. Necesitas actores, actrices, cantantes, músicos, bailarines, alguien que se haga cargo del vestuario, de la decoración, necesitas de alguien que esté al pendiente que todo funcione. Si alguien no quiere participar en ninguna de las actividades anteriores puede ser tu asistente.
Imagino que una de las competencias que debes desarrollar en tus niños es la lectura y la escritura, así que perfectamente puedes aprovechar y pedirles que ellos escriban la obra, solo dales el tema del otoño y todos pueden sentirse integrados, contentos con el trabajo y parte de un proyecto creativo, además de que tú desarrollas competencias. Si integras en la idea a los padres, los niños pueden sentir más apoyo.
Con respecto al tema de la decoración que Gaby comenta, pregunta a los niños que quieren ver todos los días, pero no olvides que el decorado es un arma de dos filos: Puede bloquear la atención sobre lo que tú les están diciendo. Además, si el cerebro mira algo por mucho tiempo, deja de ser novedoso. 

Mi recomendación es usar elementos que sean no solo una decoración, sino que le envíe señales a la memoria y por ende al proceso de aprendizaje. Te sugiero que el decorado tenga que ver con lo que vas a estudiar en la clase durante la semana, de modo tal que aprovechas el espacio y el salón se convierte en un foro de aprendizaje, sin que la vista se dirija a un solo punto. ¿Has entrado a una tienda de Apple? Todo el ambiente está dispuesto para aprender. Puedes aprovechar el paisaje y el entorno. 

Pide a los niños algo alusivo a cada tema. No tiene que ser algo comprado, puedes pedirle que juntes hojas secas si tu tema es de biología, o bien que cada quien recorte una letra o un número, o que compartan algo que les ha causado admiración, de modo tal que todos se sienten integrados, y que son parte de la clase. Mi sugerencia es que el decorado cambie con cada tema, y con ello ayudas a que el aprendizaje emplee más vías cerebrales, no solo la auditiva con lo que tú les dices, sino la vista, que refuerza con lo que ellos leen. Al cerebro le gusta aprender, pero a veces necesita una ayudadita.
¿Qué diablos tenía que ver el cerebro en todo esto?. Decidí que era una pregunta que haría personalmente cuando tuviera la oportunidad de conocer a mi gurú. Wow, en unas cuantas palabras me había resuelto el  dilema, y eso que estaba ocupada con un artículo. 

Le escribí que sus consejos no podían ser mejores y que deseaba que terminara pronto con su artículo. 

No podía esperar para compartir la idea con los niños!. Guardé mi laptop pues la íbamos a necesitar para escribir el guion. ¡Hey, no podía creerlo, estaba emocionado  por escribir un guion para una obra de teatro escolar!, siempre odié actuar, cantar me hacía vomitar, pero siempre me gustó escribir guiones. Tal vez solo era necesario que encontrara mi talento.


Thursday, October 11, 2012

7. Los niños son más que palabras en un libro

Hice algunas prácticas educativas que me empujaron a los salones mientras fui estudiante, pero la sensación de estar frente a un grupo es algo absolutamente diferente, es una responsabilidad indescriptible. La mirada de los niños cuando entraron al salón de clase me hicieron desear salir corriendo, pero una pregunta inocente me convenció de que valía la pena intentar: ¿tú nos vas a enseñar a leer algo más que cuentos?.

¿Algo más que cuentos?… ¿acaso no sabían que ni siquiera podía leer sus nombres?.
 
Comencé pidiéndoles que eligieran una tarjeta y que escribieran en ella sus nombres, que las pusieran en una mica y la colocaran sobre su pecho donde todos pudiéramos ver lo que habían escrito. Creo que al igual que yo se sintieron fascinados por los colores.  Parecía como si vieran por primera vez las montañas de Colorado o un Iphone. Les pedí que dijeran uno a uno su nombre y su canción favorita. Pasamos las primeras dos horas entre sonidos nuevos y risas. ¡Me sentí niño de nuevo!. 

Durante el receso a la hora del almuerzo, los niños mostraron orgullosos sus tarjetas a los otros niños, los miré con cierto orgullo hasta que fui interrumpido por la directora y la psicóloga de la escuela: ¿Qué es eso?, me preguntó la psicóloga. Me pareció tonta la pregunta, pero totalmente relajado le dije que eran tarjetas de colores en las cuales los niños habían escrito sus nombres. La directora me miró y pude claramente  sentir como sus ojos se clavaban en los míos, y dijo en voz alta, como si dictara algo a su teléfono: creí que había quedado claro que esta no es una escuela en la que se permiten las diferencias. Las tarjetas de colores están prohibidas, puede usar tarjetas del mismo color, pero no haga diferencias entre los niños.

No lo podía creer, pero guardé la calma, y respondí como si supiera de qué estaba hablando: habría discriminación si no todos tuvieran tarjetas, pero todos eligieron la tarjeta que ellos quisieron y TODOS tienen una. Si gusta le puedo obsequiar una a usted también.  Esa fue la primera vez que entendí porque a veces las cosas simples se vuelven complejas.

Ambas profesionales de la educación comenzaron a caminar, y sin mirarme la directora dijo casi en un grito: le espero esta tarde en mi oficina.

Cuando volvimos al salón, una niña me obsequió un dulce: “lo guarde para usted”, me dijo con una pacífica inocencia. Lo tomé como si fuera la llave de un Lamborghini, y solo pude decir gracias.

Durante la última hora, casi podía pronunciar todos los nombres, solo había dos niños latinos cuyos nombres estaban plagados de Rs que no lograba pronunciar claramente, mi lengua no puede hacer el movimiento, pero me propuse que para el fin de semana tendría todo bajo control. Finalmente, no hay nada más significativo que alguien lo llame a uno por su nombre.

Al final de la clase, miré las paredes desnudas del salón y pensé que sería bueno tener un poco de color, pero recordé que la directora deseaba verme. ¿Quizá debía pedir permiso para decorar el salón?. Me apenó un poco que los niños se sintieran bien conmigo y en un par de semanas la directora resolviera que ya tenía bastante conmigo.

Friday, October 5, 2012

6. Tropezando con la realidad.



La primera semana en la escuela atendí diversas reuniones con otros maestros y directivos para hacer planeación de actividades que se suponía ayudarían a los niños a aprender mejor, en realidad eran trabajos aburridos que eran buenos para los adultos, los niños no importaban Me dijeron que podría hacer preguntas sobre el programa, pero decidí ser cauteloso por que no quería ser el nuevo tonto de la escuela.

Los primeros cuatro días estuve tan ocupado llenando documentos que no tuve tiempo de mirar la lista de asistencia de mi grupo. El jueves por la noche, durante un momento de valentía, lentamente la abrí esperando que los nombres se hubieran cambiado por algo que yo pudiera leer y decir de manera fluida, pero no había cambios. Lo que mis ojos vieron fue nuevamente palabras separadas por espacios que no me decían nada y que no podría pronunciar. Solo era capaz de leer 7 nombres. 

Decidí pedir ayuda con carácter de urgente a Gaby, de ese modo probaría si era verdad esa sonrisa que me dijo que le gustaba ayudar a los maestros con problemas. Le envié un correo electrónico:

Hey, no te he olvidado!:
De hecho, planeo usarte como mi salvavidas hasta que tú te hartes de ayudarme.
Tengo un problema, espero que me puedas dar un consejo. Tengo alumnos de diversas nacionalidades, y no sé como pronunciar sus nombres y no tengo idea de cómo sea posible decir palabras que no conozco, ¿tendrás un consejo?
David

Su respuesta fue casi inmediata a pesar de que eran casi las 11 de la noche, comencé a sospechar que ser asesor educativo era un trabajo de 20 horas al día:

Hola David:
Sé que soy inolvidable, pero también comprendo que solo me buscarás cuando tengas un tropiezo, no me haré ilusiones, ja,ja,ja. (¿Es posible que Gaby pueda leer mi mente?)
No tengo mucha experiencia con idiomas, pero sé de alguien que te puede ayudar, escribe a: a-a-@...com. Ella es muy creativa y habla varios idiomas, seguro tiene una buena idea para sacarte del problema. Dile que yo te di su correo.
No esperes respuesta inmediata pero mañana a más tardar a las 10 de la mañana seguro te responde.
Gaby

No me gustó mucho la idea de tratar con alguien más, pero la situación lo ameritaba. Quería ser el mejor el primer día de clase, sabía que eventualmente iba a meter la pata, pero no quería que fuera el primer día. Así que le escribí:

Estimada …

Mi nombre es David, y Gaby me ha dado su email, espero no molestarle, tengo un problema relacionado con idiomas y Gaby ha pensado que usted me puede ayudar. Soy maestro de segundo grado y tengo alumnos extranjeros, cuyos nombres no puedo pronunciar, quisiera poder hacerlo y llamarles por su nombre. Espero que me pueda ayudar.

Su respuesta llego puntualmente a las 10 de la mañana del día siguiente:

Estimado David:

No hay razón para preocuparse, tengo dos soluciones que se complementan para resolver tu dilema cultural. El primero es Google, pues tiene una opción de traductor que le permite escuchar las palabras que escribe. Usualmente identifica automáticamente el idioma de las palabras, pero si son nombres propios, los puede confundir. Puede decirle el idioma en que está escribiendo y eso hará la tarea más fácil. Solo vaya a Google, de clic en la pestaña de Mas y luego elija traductor. Escriba la palabra y luego en el símbolo de audio de clic y podrá escuchar la palabra.

El otro consejo que complementa esta opción es que tenga a la mano tarjetas de colores, y que el primer día de clase le pida a los niños que escriban su nombre en la tarjeta que ellos hayan elegido y que se presenten, diciendo lentamente su nombre, si es necesario, pídale que lo digan más de una vez, hasta que usted y el resto del grupo lo pueda repetir. Eso ayuda a socializar al grupo y a que todos se familiaricen con los sonidos de otros idiomas. No es sencillo, pues el cerebro no los va a registrar rápidamente, así que puede pedirle que usen su tarjeta durante el tiempo que usted lo necesite. No permita que haya burlas entre los niños, explíqueles que los idiomas, no necesariamente comparten todos los sonidos, pero que eso da aún más grandeza a las distintas culturas.

Admiro a los maestros que son capaces de aprender el nombre de sus alumnos, yo nunca pude aprender más de 5 nombres.

Te deseo lo mejor en tu primer día de clases.
A

No podía creer que Google sirviera para algo más que solo buscar canciones o videos, pero cuando lo intenté, con claridad escuché los sonidos que anoté con lápiz junto a cada uno de los nombres.

Al otro día por la tarde, hice un viaje a Office Depot y compré muchas tarjetas de colores, creo que las vi tan atractivas como las fotos de  Deporte Ilustrado. Me sentí casi listo para el primer día de clase.

Esa noche le respondí agradecido a mi Gurú y a Gaby por ponerme en contacto con quien había salvado mi vida. También  escribí a mis amigos para decirles que esperaba con ansia el primer día de clase.

Con un poco de enojo sentí que lo que me habían hecho aprender en la escuela era solo una burla soez de lo que me esperaba. Por primera vez, estaba dispuesto a aprender.